El Dios que es nuestro galardón

Después de su victoria sobre los reyes del oriente en Génesis 14.1–6, Abraham tenía derecho a dejarse el botín de guerra; sin embargo, se negó. Entonces Dios vino y le dijo: «y tu galardón será sobremanera grande» (15.1). ¿Cuál fue este gran galardón? Dios mismo. ¡Fue una gran promesa! Así como Dios sería el galardón de Abraham, también es el nuestro. ¿Qué quiere decir?

  1. Tener a Dios como nuestro galardón quiere decir que somos partícipes de todo lo que Él tiene. En este incidente, Abraham llegó a conocer a Dios como ’El ‘Elyon, «Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra» (14.19). Fue el Dios que prometió ser un galardón para Abraham. Las Escrituras nos dicen que somos hijos y herederos de Dios, «coherederos con Cristo» (Romanos 8.17). Mientras que un solo heredero hereda todo de sus padres, los cristianos son coherederos con Cristo. Todo lo que Dios tiene es nuestro; lo poseemos en forma conjunta. Un día, vamos a entrar en nuestra herencia con Jesús.
  2. Tener a Dios como nuestro galardón también quiere decir que somos partícipes de todo lo que es Dios. Poseemos Su naturaleza en parte, incluso ahora. Muchos de los atributos de Dios que son mencionados en la Biblia pueden ser nuestros ahora. Somos partícipes de Su sabiduría y santidad; y Él nos da el poder para fortalecer nuestra fe, como lo hizo Abraham. Dios puede sostenernos y puede presentarnos impecables y gozosos delante de Su presencia. Puede enseñarnos todo lo que necesitamos saber para crecer fuertes en Él, dándole la gloria. Lo que Dios ha prometido, puede lograrlo.

Adaptado de Génesis: An Expositional Commentary (Génesis: Un Comentario Expositivo) James Montgomery Boice

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