Cuando se toma un desvío – Génesis 16

INTRODUCCIÓN:

  1. El presente capítulo resalta que la fe requiere de paciencia en la espera para el cumplimiento de las promesas de Dios; y nos recuerda que Él tiene Su propio tiempo, que podría diferir drásticamente del nuestro.

 

I. FONDO DE LA HISTORIA

  1. A Abraham se le había dado la promesa que en el serían bendita todas las familias; es decir, de su simiente. (Llamado inicial Ur de los caldeos Génesis 11:31; El siguiente relato lo ubica en Haran Génesis 12:1-3)
  2. El relato de Génesis nos lleva a Egipto, su travesía y su error (mentira) dudando de la protección de Dios.
  3. En Génesis 16:3 “…después de haber vivido diez años en la tierra de Canaán” Si sumamos estos 10 años; esto quiere decir que tuvieron mas tiempo en esperar el cumplimiento de la promesa.
  4. Sin embargo, ellos debían de: Tener paciencia para el cumplimiento de la promesa, posible le agobio este pensamiento.
  5. Podríamos decir que ellos tenían un problema, querían el cumplimiento de la promesa a través de un heredero; pero la edad de ellos lo veían imposibilitado a esto. “Abram tenía 86 años cuando Agar le dio a luz a Ismael” Génesis 16:16. Y Sara tendría 76 años. Al nacimiento de Isaac ellos tendrían 100 años y 90 años Sara. Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió diciendo en su corazón: “¿A un hombre de 100 años le ha de nacer un hijo? ¿Y Sara, ya de 90 años, ha de dar a luz?” Génesis 17:17 Se podría decir que son edades en la cual las personas no son fértiles para concepción, por lo cual su razonamiento les impedía a mirar mas allá con el lente de la Fe.
  6. ¿Cómo podría la promesa de Dios cumplirse por medio de Sara, que era anciana y estéril? Esta buscó una respuesta en las leyes y costumbres de la antigua Mesopotamia, donde habían comenzado sus viajes. Sara propuso que Abraham tomara a Agar, su sierva, y tuviera un hijo por medio de ella; entonces, podría reclamar al hijo como suyo. Génesis 16:2 “Entonces Sarai dijo a Abram: —He aquí que Jehovah me ha impedido concebir. Únete, por favor, a mi sierva; quizás yo tenga hijos por medio de ella. Abram hizo caso de las palabras de Sarai”
  7. Con el punto anterior es evidente que ellos toman un desvío para ayudarlos a llevar al cumplimiento de esta promesa. Un desvío que no es acorde al designio de Dios. Ellos no consultaron a Dios de tal plan.

 

II. CUANDO TOMAMOS UN DESVÍO NOS PARECE UN CAMINO APARENTEMENTE ADECUADO.

  1. La verdadera fe implica esperar en Dios en lugar de tomar un camino diferente que podría parecer apropiado en el momento.
  2. En el Nuevo Testamento, Pablo se refirió a la vida cristiana como un gemido en medio del sufrimiento mientras esperamos pacientemente la «redención» de nuestros cuerpos (Romanos 8:18–25). El escritor de Hebreos dice que es por «la fe y la paciencia [que] [heredamos] las promesas» (Hebreos 6.12).
  3. ¿Por qué Dios esperó tanto tiempo para darles a Abraham y a Sara un hijo? Deseaba que estuvieran físicamente «casi muertos» (Hebreos 11.12), para que Él fuera el único en recibir la gloria (Romanos 4:20). Ellos, al igual que todas las generaciones que vendrían, tenían que convencerse de que nada es «cosa difícil [para Dios]» (Génesis 18.14). El camino del Señor —el camino de la fe— es el que tenemos que seguir, aunque a veces parezca largo y difícil.
  4. Todo ello radicaba en la espera de la promesa dada por Dios. Ellos debían de esperar en el tiempo que el Señor les había dispuesto el cumplimiento de ella.

 

III. CUANDO TOMAMOS UN DESVÍO ES PORQUE SUSTITUIMOS LA RAZÓN HUMANA POR LA FE.

  1. Sara pensó que la manera más lógica de darle a Abraham un heredero era ofreciéndole su sierva Agar a su marido, para que un niño nacido de esa unión pudiera ser contado como de ella.
  2. El conflicto entre la fe y la razón no es algo que se ha dado en tiempos modernos; es tan antiguo como la misma naturaleza humana. Sara estaba tratando de anticipar lo que haría Dios.
  3. Como pueblo de Dios, podemos caer en esta misma trampa si el Señor no contesta nuestras oraciones de la forma que queremos que lo haga y en el tiempo que consideramos oportuno.
  4. Como cristianos debemos dejar de un lado nuestra razón, y guiarnos con los ojos de la fe en los asuntos de iglesia y religión.

 

IV. CUANDO TOMAMOS UN DESVÍO EL FIN ES UN CAMINO AL CONFLICTO.

  1. Cuando nos desviamos espiritualmente de la fe a menudo somos llevados a conflictos familiares.
  2. El relato bíblico parece indicar que Agar concibió rápidamente un hijo por medio de Abraham (Génesis 16:3, 4); y tan pronto como se hizo evidente, la joven criada se llenó de arrogancia y trató con desprecio a Sara (Génesis 16.4).
  3. Puede que se haya visto a sí misma como igual a Sara o actuado como si tuviera un estatus más alto que el que su señora ocupaba (vea Proverbios 30.23). Herida y enojada, Sara culpó a su marido por su miseria. También le suplicó a Dios juzgar la culpabilidad de Abraham como mayor que la de ella (Génesis 16.5).
  4. Con esto, el patriarca puso a Agar nuevamente bajo la autoridad de Sara; sin embargo, Sara luego la maltrataba, volviendo su vida tan miserable que la mujer egipcia huyó al desierto (Génesis 16.6). Todos los participantes tenían culpa.

 

V. CUANDO TOMAMOS UN DESVÍO ES UN CAMINO AL DESASTRE.

  1. Los desvíos espirituales que llevan a las personas por mal camino pueden ser desastrosos, a menos que se conviertan a Dios. Huir de los problemas nunca resuelve nada, sin embargo, muchos siguen probando este enfoque, tratando de escapar de las dificultades en lugar de enfrentarlas.
  2. Se había vuelto tan arrogante que Sara la trató mal y le hizo la vida imposible. Lo que tenía que hacer era humillarse y volver al campamento de Abraham, confesando su pecado y buscando el perdón de su señora. Es precisamente lo que el ángel del Señor le encargó hacer. Si Agar regresaba a su casa y mostraba un verdadero cambio de actitud, se le dejaría de tratar con dureza.
  3. Cuando tomamos un camino diferente al marcado por Dios, este nos lleva al desastre. En el cual nos lamentamos de nuestra situación.

 

CONCLUSIÓN:

  1. Debemos volvernos al camino. Juan 14:6 “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me habéis conocido a mí, también conoceréis a mi Padre; y desde ahora le conocéis y le habéis visto.” Jesús es el camino que nos lleva al cielo, no debemos desviarnos.
  2. Cristo es el verdadero camino que nos lleva a la casa del Padre.
  3. Cualquier desvío del camino, nos llevara a conflictos, problemas, desastre y nos aleja de la meta.

Adaptado por : Manuel López

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