¿CUÁL ES EL VOTO? SEGÚN HECHOS 18:18

Gplus_50En base a Hechos 18:18 y Hechos 21:23,24,26, podríamos hacer la siguiente pregunta: “Según Hechos 18:18, dice que Pablo se había rapado la cabeza porque tenía que hacer voto. Si la ley fue anulada (Antiguo Testamento) ¿Por qué Pablo se había rapado la cabeza y cuál es el voto que tenía que hacer? Y en Hechos 21:23,24,26, los mismos hermanos animan a Pablo”

Vamos a notar unos puntos importantes en cuanto a los textos mencionados antes. Hechos 18:18 indica que Pablo se había “rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.” Como sabemos el apóstol Pablo era judío antes de llegar a ser cristiano. Al llegar a Jerusalén, los hermanos le dicen, “Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley” (Hechos 21:20). En v. 21, notamos que los cristianos judíos de Jerusalén habían oído que Pablo enseñaba a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no  circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.” En v. 23 le dicen, “Hay entre nosotros (entre los cristianos judíos – ML) cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto.” Está muy claro en lo mencionado arriba que la cuestión bajo consideración tenía que ver con los cristianos judíos y su relación con los otros judíos que aún no había aceptado a Cristo.

Como ya dijimos anteriormente, los cristianos judíos de Jerusalén animaron a Pablo y a los cuatro (los cuales también eran judíos convertidos a Cristo) a cumplir cierto voto para que Pablo demostrara que andaba ordenamente, “guardando la ley” (v. 24). Parece que para cumplir con este voto tuvieron que:

  • (1) pasar por un período de “purificación” (v. 26);
  • (2) al cumplirse este período, raparse la cabeza (v. 24) y finalmente;
  • (3) presentar una ofrenda (v. 26). (Algunos piensan que este voto tenía algo que ver con el de los nazareos. Veáse Números 6:1-5; 13-21). Aparte de esto no se sabe mucho más acerca de este voto. Recuerde: estos hombres eran cristianos judíos.

Notemos el contraste en Hechos 21:25: “Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto…” Los cristianos gentiles no tuvieron que guardar “nada de esto”. Este versículo enseña claramente que cuando Pablo y los otros judíos querían hacer este voto, la obediencia a la ley de Moisés no era esencial para que los gentiles fueran justificados ante Dios.

En realidad, después de la muerte y resurrección de Jesucristo, ningún hombre (ni el gentil, ni el judío) tuvo que guardar la Ley de Moisés para ser justificado del pecado. Entonces, ¿En qué sentido o para qué estaban Pablo y los otros cristianos judíos “guardando la ley”? (Hechos 21:24). Pablo y los otros judíos fieles pensaban que la circuncisión, el voto, el raparse la cabeza, la purificación, la presentación de una ofrenda (v. 26) y otras cosa de la ley de Moisés habían llegado a ser nada más “costumbre” (v. 21) porque sabían que la ley de Cristo ya había entrado en vigor. Para ellos, estas cosas no eran necesarias para ser justificado del pecado. Sin embargo, les era provechoso guardar estas costumbres judías con tal que no lo hicieran como requisitos de la salvación.

De acuerdo con esto, en 1 Corintios 9:20, Pablo escribió: “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley.” Pablo vivía cómo sujeto a la ley, cuando, en realidad no estaba sujeto a ella (Romanos 7:4-6; 2 Corintios 3:6-9; Gálatas 3:24,25). Era sencillamente un asunto de observar algunas “costumbres” para poder enseñar a los judíos pero nunca para ser justificado ante Dios.

En cuanto a la circuncisión de Timoteo (Hechos 16:3), por ejemplo, era cuestión de costumbre y no de justificación. Pablo le circuncidó por que la madre de Timoteo era judía y Pablo quería la ayuda de Timoteo en la evangelización  de “los judíos que había en aquellos lugares”. Sin embargo, para no someterse “ni por un momento” a los judaizantes (Gálatas 2:5), Pablo rehusó circuncidar a Tito (Gálatas 2:3) porque, al punto de vista de aquellos falsos maestros, la circuncisión era necesaria para ser salvo.

Lamentablemente, estos judaizantes no entendían que la justificación del pecado no se pudo obtener por guardar la ley de Moisés y, por consiguiente, enseñaban a todos (al judío y al gentil) a guardarla para ser salvo. Para los judaizantes, no era solamente un asunto de guardar unas costumbres. Ellos lo hacían para ser salvos. A estas enseñanzas Pablo se opuso tajantemente. Les dijo, “De Cristo os deligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4). En 2 Corintios 3:9 Pablo indica que tales personas seguían un “ministerio de condenación”. Pero, refiriéndose al Nuevo Pacto, lo llama “un ministerio de justificación”. ¡La justificación del pecado se puede obtener sólo por medio del Mediador del Nuevo Testamento y no por la ley de Moisés! (Gálatas 2:16).

Por tanto, Pablo y los otros cristianos judíos fieles seguían algunas cosas del Antiguo Testamento como asunto de costumbre y no para justificación del pecado. Aunque el Nuevo Testamento ya estaba en vigor, parece que Pablo y otros cristianos judíos fieles guardaban algunas costumbres de la ley de Moisés “para ganar a los que (estaban) sujetos a la ley” (1 Corintios 9:20).

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  • Imagen tomada: Comunidad Google plus
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